Políticos que roban

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Políticos que roban

Políticos que roban. Y no sólo ellos. Pensemos en la monarquía o en el mundo de la farándula. También roban. Derecha, izquierda, arriba y abajo: la mano a la saca. Podemos, debemos y sabemos: más de lo mismo. Nuestro país es el escenario perfecto de atentados contra el séptimo mandamiento: no robarás. Eso de ser honrado parece cosa de viejos, y sin embargo lo contrario enfada. O sea: que nos molesta mucho que roben. Solo faltaría: yo dejándome el pellejo y los otros enriqueciéndose a mi costa. Va a ser que no.

Pero ojo: que del resto de mandamientos no andamos mucho mejor. Yo sigo a lo mío. ¡Todo va junto! Cuando uno tiene cáncer de páncreas, un resfriado es mortal; y cuando uno está aquejado fuertemente del hígado, los músculos duelen y los huesos llegan a crujir. La sociedad es un cuerpo, y muchos roban porque otros matan y (casi) todos insultan. Me voy a explicar, con el deseo de que tú que me lees también te expliques en los comentarios. Yo me mojo. ¿Y tú?

Resulta que un día vas tranquilamente por la sierra de Guadarrama disfrutando de la belleza del paisaje y… oh fatalidad, pisas el huevo del lagarto colorao. Especie protegida. Ya puedes tener piernas para correr. Como te pillen prepara la cartera y quizá el atillo para la cárcel: crimen ecológico. Has matado un embrión de lagarto. Ahora bien: a casi nadie le importa la destrucción de doscientas mil vidas humanas al año en el seno de sus madres. Nos molesta que roben, pero no pensamos ni una sola solución para este drama vital. Así nos va. 1-0.

Piénsalo: la infidelidad es causa de divorcio. Y muchos reconocen hacerlo movidos por la infidelidad. Si cuentas que hay tantos divorcios como matrimonios, y que muchos se separan porque son incapaces de ser fieles; ¿quién le pide al político ser fiel a la moral de no robar? Nos molesta que roben, pero nos encanta el divorcio. 2-0.

Los católicos. Creo que van a Misa uno o dos de cada diez. O sea, que es fatal evadir la obligación del fisco, pero no es tan deplorable evadir mi gustoso deber de amar a Dios y manifestárselo cada domingo. 3-0.

Vas por la calle: blasfemia por aquí, blasfemia por allá. Segundo mandamiento, que no habla de robar sino de no tomar el nombre de Dios en vano. Si se toma Dios a chirigota, imagínate a hacienda. 4-0.

Último ejemplo (por fin, la manita). Redes sociales y la envidia. Hablamos del décimo mandamiento: no codiciarás los bienes ajenos. Todo, absolutamente todo el entorno social construido conforme a la fama. Luego nos horrorizamos con la anorexia, depresión, ansiedad y mil enfermedades del alma; más que nunca haya habido. O sea, que toleramos unos medios de comunicación deplorables donde la gente aparece desnuda a las diez de la noche, que el postureo sea lo normal y que viva pendiente del móvil; y nos molesta que roben. 5-0

El problema no es sólo que muchos roben. La realidad es que sólo unos pocos desean vivir auténticamente. Mucho fariseismo. Eso ya lo denunció Ibarra, el socialista presidente de Extremadura. Lamento el tono de sus palabras. Tampoco digo que esté de acuerdo. Solo las traigo a tu memoria, para concluir con sentencia poderosa. Preguntado sobre cómo evitar el botellón en tantas plazas de pueblos y ciudades, Ibarra sentenció:

“Bastaría poner un nido de cigüeñas negras con sus correspondientes crías y vendrían ecologistas de toda Europa a decir que no se haga ni un sólo ruido, en esa plaza donde hay 6.000 jóvenes bebiendo. Dirían: están criando a una cigüeña negra, pero si están criando un niñito blanco, ¡ése que se joda!”

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Comentarios (3)

  • Pablo Contestar

    Hola. Hace un tiempo estaba paseando a mi perrita con mi novia y nos saludaste. Me pareciste muy amable. Por cierto me encanta como escribes aunque estoy totalmente en desacuerdo con casi todo lo que dices. Ójala la parroquia se convierta en un bien social para todo el barrio, te deseo mucha suerte, por cierto no creo en dios, en ningun dios.

    27 diciembre, 2014 at 8:56 pm
    • D. Fulgencio
      D. Fulgencio Contestar

      Pablo! Gracias por tu sinceridad. Creo que se quienes sois y me parecisteis encantadores. Os deseo lo mejor en el 2.015!
      Saludos.

      27 diciembre, 2014 at 11:23 pm
  • José María Contestar

    Es el primer post que leo del blog de la parroquia. Y he acabado en él medio de casualidad, porque realmente vivo a unos 15 ó 20 km. de La Gavia.

    Me ha gustado mucho la entrada porque, independientemente de coincidir o no con lo que escribes, su lectura me ha ‘removido’ y me ha invitado a reflexionar un poco sobre mi vida y sobre el impacto que en la SOCIEDAD tienen algunos comportamientos que YO hago de forma casi automática, o doy por aceptables sin entrar a valorar si son buenos o malos. Y lo primero de lo que me he dado cuenta es de que apenas dedico tiempo a reflexionar. Sobre mí. Sobre los demás. Sobre nada.

    ¿Hay alguna forma de suscribirse a estos post para que me avisen cuando los publiques? No me ha parecido que sea posible. Quizá merezca la pena incluir esa opción en la página. Si no, intentaré visitar esta página con más frecuencia.

    Muchas gracias.

    2 enero, 2015 at 11:20 am

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