Bautizar con cerveza o ingresar plumas de pavo

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Bautizar con cerveza o ingresar plumas de pavo

¿Te imaginas que un día vas al banco a hacer un ingreso y en vez de dinero llevas plumas de pavo? O chatarra, un montón de chatarra que hace imposible que entres a la sede bancaria porque suenan todas las alarmas. Imposible, ¿verdad?

Cada cosa tiene su forma de realizarse. Ronaldo no salta al campo vestido de frac, ni el presidente de un partido político al parlamento con pantalón del Girondins de Burdeos. Esto podría parecer un puro convencionalismo social, pero en otros casos sencillamente es imposible. Por ejemplo, no se puede calentar la leche en la lavadora ni enfriar los alimentos en el lavaplatos.

Con los sacramentos pasa algo parecido. Por ejemplo, no es posible bautizar con cerveza. Seguro que a más de uno le gustaría, especialmente si se bautiza de adulto. Pero no puede ser. El agua tiene su significado, y los cristianos creemos en lo que dijo Cristo: bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Eso hacemos. Bautizar -lo cual implica agua, porque significa limpieza, salud, vida- en el nombre de la Trinidad. Cumplimos su mandato, repetido varias veces en el Nuevo Testamento.

Ese mismo mandato nos dio en la última cena. “Haced esto en conmemoración mía”. ¿Y qué es esto? Celebrar la Misa, con pan y vino, todos juntos. Los cristianos creemos que en ese pan está Jesús, y en el vino también. Entonces, ¿qué puede hacer un celiaco?

Hay varias opciones. Una es comulgar con el cáliz. Muchos adultos lo hacen: llevan su cáliz especial, en donde no se introduce ninguna partícula de pan, para que queden preservados de aquello que les pueda causar un mal. Alguno objetará que eso es distinguirse, pero es supernormal en la comunidad cristiana. A nadie le parece ni bien ni mal: es normal. Pensad que un celiaco también distingue qué comida compra en el Mercadona o en el Carrefour, o reconoce con toda paz en una cena de amigos que tal cosa no la pueden tomar porque son celiacos. No pasa nada.

Otra opción son las formas especiales para celiacos. No valen cualquiera: porque de algún modo tiene que ser pan. Igual que no se puede bautizar con cerveza, o contraer matrimonio una piedra con un gamo, así tampoco puede hacerse la Misa sin pan. Esas formas especiales de celiaco se compran en tiendas especializadas y llevan el sello de la conferencia episcopal. Luego, en la parroquia, se ponen en un copón único para celiacos, para evitar que se mezclen con otras formas… ¡y ya está!

Alejandro, que ha escrito en nuestra web, trajo esas formas y puede comulgar estupendamente cada domingo. También podría hacerlo de cáliz. Lo mismo da. Lo que importa de verdad es que él puede ser amigo de Jesús; es más, es un buen amigo de Jesús, y como él muchos otros niños y adultos que, celiacos o no, nos acercamos a la eucaristía cada día o cada domingo, para rezar o adorar, para recibirle en la comunión o pedir perdón en la confesión.

Alejandro es un crack porque está cerca de Jesús. ¿Y tú?

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